El libro que ya leíste. La ropa que le quedó chica a tu hijo. La consola que junta polvo hace dos años. Para vos es un estante ocupado; para alguien a diez cuadras es justo lo que necesita, y tiene algo que vos querés.
Eso es Ranti. Sin vender, sin regatear y sin un peso de por medio.
Así se ve un trueque parejo:
Desde que sacás la primera foto hasta que se encuentran en una plaza. Cinco pasos, ninguno con truco.
Una foto, qué es y en cuánto lo valorás. Ese número es privado: no se lo mostramos a nadie. Sirve para emparejarte con cosas de valor parecido y que ningún cambio quede desparejo.
Qué esGuitarra criolla
EstadoUsada, bien cuidada
Cuánto vale, más o menos$ 3.500
Sólo lo ves vos
Publicar
Te mostramos cosas de gente que está cerca, elegidas para lo que vos tenés. Deslizás a la derecha lo que te interesa y a la izquierda lo que no. Sin buscadores ni filtros: mirás y decidís.
Me interesa
Me interesa
Me interesa
Cuando a la otra persona también le interesa algo tuyo, el trato se cierra solo. No hay que pedir permiso ni esperar que te acepten: si el interés es de los dos lados, ya está.
Se abre una conversación con la otra persona para acordar dónde y cuándo. Nuestro consejo es siempre el mismo: un lugar público, con gente, y revisar la cosa antes de cerrar.
Después del intercambio se califican. La reputación es lo que hace que la próxima persona se anime a truequear con vos, y lo que deja afuera a quien no cumple.
¿Cómo te fue con Ana?
Llegó puntual y la guitarra estaba tal cual la foto.
Enviar
Vas a encontrarte con alguien que no conocés para intercambiar algo tuyo. Esto es lo que hay del otro lado:
Quien quiere puede verificar quién es con documento y selfie. El sello lo otorga el servidor después de comprobarlo, nunca la app del teléfono, así que no se puede falsear desde el celular.
Hay un botón para denunciar en el perfil, en cada publicación y en el chat. No van a una carpeta automática: las revisa alguien, y se puede advertir, suspender o cerrar la cuenta denunciada.
Mostramos tu zona aproximada para encontrar trueques cerca. La coordenada exacta no sale de tu teléfono hacia otros usuarios, ni siquiera hacia la persona con la que cerraste el trato.
El valor que cargás no se le muestra a nadie. No es una promesa de buena voluntad: la base de datos directamente no se lo entrega a otro usuario, aunque lo pida.
No hay pagos, ni cuentas, ni datos de tarjeta. Nadie puede estafarte con una transferencia que no llega, porque en Ranti no hay transferencias.
Las verificaciones y las calificaciones ayudan, pero no son una garantía. Revisá la cosa en persona antes de cerrar, y junténse en un lugar público y concurrido. Eso lo decidís vos, no la app.
Ranti viene de ranti-ranti, la palabra quechua para el trueque: el intercambio recíproco entre personas. Esto por aquello.
El trueque andaba mucho antes que el dinero y sigue andando sin él.
Es una práctica andina de más de quinientos años, viva todavía en comunidades de Ecuador, Perú y Bolivia. Nosotros no inventamos nada: el trueque andaba mucho antes que el dinero y sigue andando sin él. Lo único que ponemos es el teléfono que ya tenés y la gente que ya está a diez cuadras.
Ranti-ranti · quechua · intercambio recíproco de bienes entre personas · Ecuador, Perú, Bolivia
Un trueque no es una compra más barata. Es otra cosa.
Nos quedamos con esa palabra porque un trueque no es una compra más barata. Es otra cosa. No hay margen, ni comisión, ni precio que discutir: hay dos personas que se ponen de acuerdo y las dos se van contentas. Eso ya lo decía la palabra, así que no había mucho más que pensar.
Sin margen · sin comisión · sin precio que discutir · dos personas de acuerdo
Ropa, libros, instrumentos, muebles, cosas de bebé, herramientas, electrónica. Si a alguien le sirve, hay trueque.
Libros que ya leíste
Jeans que no te entran
Campera de cuero
Botas de cuero
Colección de cómics
Guitarra criolla
Piano de pared
Carpa de 4
Skate del verano
Novelas de bolsillo
Guantes de boxeo
Mochila de viaje
Mesa con sillas
Sillón del living
Vestido de fiesta
Ejemplos del catálogo. Se truequea de todo, salvo unas pocas cosas.
Le compraste el juguete hace seis meses y ya no lo mira. La ropa le duró un invierno. Los libros del liceo no se usan dos años seguidos.
Nada rota tanto como las cosas de los chicos, y nada se desperdicia tanto. Del otro lado hay una madre o un padre con exactamente el mismo problema y la etapa cambiada: lo que a tu hijo le quedó chico, al de alguien le queda justo ahora.
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